Algunos diseñadores de muebles y accesorios para el hogar se anticiparon a su tiempo y los artículos que crearon hace décadas, se corresponden con un estilo actual y vanguardista, también es cierto que lo retro está de moda y eso hace que las piezas antiguas cobren aún mayor importancia, pero en algún caso sorprende conocer la fecha de la creación de algunos artículos, que parecen el resultado de la imaginación de algún joven decorador de nuestros días.Pueden ayudarnos a poner un toque de originalidad, diversión y desenfado en el salón, en un despacho o en cualquier otra estancia de la casa o la oficinaEl uso de una gama multicolor, la representación de objetos de la vida cotidiana como una simple rueda y el uso de la simbología para atraer la atención, son elementos característicos de las tendencias más actuales en diseño, tal vez seamos demasiado jóvenes para recordar que esto ya fue así en el pasado y la historia simplemente se repite, pero no deja de ser curioso.
El cuco
El reloj cucú (denominación utilizada en América) o reloj de cuco (nombre usado en España y única acepción admitida actualmente en el diccionario de la Real Academia Española) es un tipo de reloj provisto, generalmente, de péndulo y gong que se caracteriza por tener una abertura por la cual, cada media hora, sale un pájaro autómata que emite un canto cuyos sonidos se asemejan a la onomatopeya «cucú». El mecanismo para producir dicho sonido fue instalado en la mayoría de los relojes de cuco en el siglo XVIII y ha permanecido hasta el presente casi sin modificaciones.En Alemania y Suiza se fabrican los tradicionales relojes cucú donde existen decenas de pequeñas y medianas empresas que elaboran relojes, o algunos componentes del mismo. La mayoría de estas compañías artesanales están situadas en la Selva Negra. En Suiza actualmente solo hay un fabricante, si bien el reloj de cuco no fue inventado en Suiza. Los relojes cucú mecánicos disponen de dos tipos de maquinaria: de un día y de ocho días. En relojes equipados con el primer tipo de maquinaria hay que subir las pesas –de hierro fundido– una vez al día; en los segundos una vez por semana. Hay que destacar que la mayoría de los relojes de cuco que se fabrican actualmente utilizan el sistema de pesas, muy pocos funcionan mediante cuerda. También hay relojes de cuco con caja de música suiza, escuchándose una melodía al dar las horas y medias horas. Por lo general en los de ocho días la música suena solamente al dar las horas y en los de un día la melodía se escucha tanto a las horas en punto como a las y media.También se fabrican relojes cucú de cuarzo que funcionan mediante pilas. Tanto el cuco como las pesas y manecillas son de plástico y el sonido del ave no está producido por los tradicionales fuelles y flautas sino por un sonido pregrabado del canto real del cuco, el cual se emite a las horas en punto no a las medias. Tampoco tiene el característico gong o bordón de los relojes mecánicos. Una característica única en esta clase de relojes es que vienen equipados con un sensor de luz, por el cual al hacerse de noche o apagar las luces el cuco dejará de sonar automáticamente.Acerca de los relojes de cuco más grandes del mundo, hay cuatro en la Selva Negra de Alemania; en Höllsteig (Breitnau), Niederwasser Hornberg), Schonach y Schonachbach (cerca de Triberg). En el centro del país existe uno en Gernrode (donde también confeccionaron "el reloj cucú de chocolate más grande del mundo” en 2006) y por último en el oeste hay dos; en Sankt Goar y Wiesbaden. En América se levantan cuatro, dos en Estados Unidos, en Frankenmuth (Míchigan) y Wilmot (Ohio), los otros dos están en Eduardo Castex y Villa Carlos Paz, ambos en Argentina. Por último en Japón se encuentra uno en Onneyu, en la isla de Hokkaido. Algunos de ellos figuran en el Libro Guinness de los récords. En lo referente a los relojes de cuco más grandes del mundo para interior, en 1986 la desaparecida firma Dold talló uno para Chapman's Clock Shop en Douglasville (Georgia), algo menor es el que actualmente fabrica la compañía Anton Schneider. El reloj cucú más pequeño del mundo lo hace el fabricante Hubert Herr.
